Generalmente y si estudiamos un instrumento por nuestra cuenta, escogemos aquellas obras con las que más nos conectamos y casi nunca tomamos en cuenta el grado de dificultad que presentan y la técnica que tenemos, o no, en dedos, con la que podemos abordar cómodamente estas obras, lo que no quiere decir que no podamos obtener buenos resultados, pues bien sabemos que la constancia y las metas claras son motores muy poderosos para lograrlo todo.
Sin embargo, en muchos casos no tenemos acceso fácil a la información necesaria para estudiar un instrumento a partir de sus fundamentos técnicos, y estos conocimientos constituyen la base a partir de la cual adquirimos las destrezas indispensables para alcanzar un nivel que nos permita tocar obras de cierta dificultad.