Estudiar un instrumento dejando a un lado la estructura y las bases sobre las cuales se cimenta, sin aproximarse al mismo tiempo a sus fundamentos teóricos, armónicos e históricos, es como vivir la vida sin reír y llorar. Todos los oficios nacen de un ensayo, un error, y unas ganas de lanzarnos a ese desconocido, es cierto, pero con el tiempo se va depurando la manera de laborar, hasta que toma forma, peso y medida en una versión cada vez más pulida, mejorada, y se va haciendo parte cotidiana de nuestras vidas.